Ibiza se encuentra al límite de la sequía. Y es que a pesar de que la situación es de «prealerta», los acuíferos de la isla se encuentran en el 29% de su capacidad, el nivel más bajo desde el 2015 y cinco puntos menos con respeto al año pasado.
Por eso, gracias al decreto de sequía de 2017, a partir de esta situación ya se pueden empezar a imponer medidas como el inicio de campañas de concienciación del ahorro del agua, empezar la instalación de pozos garantía e instalar y poner en en servicio las infraestructuras de aguas regeneradas e iniciar el aumento progresivo de su uso.
Sin embargo, Alianza por el Agua ha vuelto a alzar la voz diciendo que estas no son suficientes, y proponen aprovechar el agua depurada para recargar los acuíferos y garantizar el riego agrícola en momentos de escasez como este.

Y es que según ellos, cada año, en en la isla se tiran al mar el equivalente a 5.600 piscinas olímpicas de agua depurada mientras los acuíferos se encuentran en una situación límite.
Los cambios que proponen pasan por intentar sacar el máximo potencial a la recién inaugurada depuradora de sa Coma, incorporando un sistema de regeneración de agua y un depósito de regulación que, además, podría funcionar como reserva contra incendios.
Por otro lado, el colectivo también advierte de las pérdidas que sufre la red de distribución del agua, ya que en algunos municipios estas superan el 27% y equivaldrían a la producción anual de la desalinizadora de Santa Eulària.