Si quieres conocer la verdadera esencia de Ibiza, más allá de sus playas y fiestas, no puedes perderte el Ball Pagès, la danza tradicional ibicenca y de Formentera que ha sobrevivido siglos y que aún hoy sigue estando presente en calles, plazas y fiestas populares.
Se trata de un baile por parejas donde, generalmente, los hombres saltan, giran y hacen sonar las castañuelas alrededor de las mujeres, mientras estas realizan pequeños movimientos circulares.
Se cree que estos gestos evocan las fases de la luna, aunque sus orígenes son inciertos y no se puede ubicar en un periodo determinado.
A pesar de esto, son muchos los que están de acuerdo en que el Ball de Pagès se remonta a las tradiciones paganas del siglo XIII que se realizaban alrededor del agua y de las fuentes, con influencias árabes y catalanas.

Normalmente, se iniciaban por San Juan, coincidiendo con las celebraciones del solsticio de verano y que, con el tiempo, estos bailes relacionados con el culto al agua durante la época estival, acabaron por coincidir con distintas festividades cristianas como San Juan, San Ciriac o Santa María.
Las vestimentas también son diversas, aunque normalmente se utiliza el traje traidicional ibicenco. Y es que cada colla, o grupo de baile, cuenta con su propio atuendo. Algunos son más sencillos y otros, en cambio, los llenan de vestidos y joyas.
Generalmente, los hombres llevan un fajín y una boina roja combinado con una camisa y pantalones blancos con un chaleco negro. Y, por el otro lado, las mujeres se ponen varias faldas, pañuelos en la cabeza y espardenyes.