¿Tienes pensado hacer una escapada corta a la isla blanca y no sabes por dónde empezar? Ibiza en tres días puede parecer poco tiempo, pero con la ruta adecuada descubrirás playas de aguas turquesas, atardeceres inolvidables, pueblos con encanto y la vibrante vida nocturna que ha hecho famosa a la isla.
En esta guía te contamos qué ver en Ibiza en tres días para que aproveches al máximo tu viaje, combinando relax, cultura y diversión.
Día 1:Aprende sobre la historia y cultura de la isla
Mañana: Visita a Dalt Vila y el centro histórico de Ibiza

Tu primer día en Ibiza puede ser ideal para sumergirte en su riqueza histórica y cultural. Nosotros te proponemos empezar el recorrido en Dalt Vila, la ciudad amurallada que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Sus calles parecen sacadas de un cuento, son empedradas y la zona de encuentra llena de miradores desde dónde poder disfrutar de una vista panorámica única del Mediterráneo.
Te recomendamos no perderte la Catedral de Santa María y los museo locales en los cuales podrás aprender sobre los siglos de historia y las civilizaciones que han pasado por la isla.
Tarde en Santa Gertrudis y su ambiente bohemio
Después de recorrer la historia de Dalt Vila, la tarde es perfecta para descubrir Santa Gertrudis de Fruitera, uno de los pueblos con más encanto de Ibiza.
Este pequeño rincón, situado en el centro de la isla, destaca por su ambiente bohemio, sus galerías de arte y su plaza principal, donde viajeros y locales se reúnen para disfrutar del ambiente relajado.
Allí podrás pasear entre tiendas de artesanía, visitar espacios creativos y degustar la gastronomía ibicenca en sus bares y restaurantes, famosos por los bocadillos de jamón con pan payés.
Su atmósfera tranquila y auténtica lo convierte en una parada imprescindible para quienes buscan conocer la Ibiza más tradicional y cultural.
Día 2. Visita y piérdete en calas y playas escondidas
Mañana de relax en una cala tranquila

Creemos que el segundo día en Ibiza está pensado para disfrutar de su mayor tesoro: el mar. Por eso, te proponemos visitar alguna de sus calas y playas escondidas, que parecen sacadas de una postal.
Nos cuesta mucho elegir entre todas ellas, pero si solo puedes visitar una, quizás sea el Port de Ses Caletes, ya que conserva su ambiente pesquero tradicional. Allí podrás encontrar la combinación perfecta entre descanso, aguas cristalinas y las vistas de las antiguas barracas de pescadores.
Tarde en un Beach Club

Por la tarde, después de comer, un Beach Club es ideal para poder hacer una siesta en una hamaca bajo la sombra de una sombrilla y aprovechar cuando te despiertes para tomarte un Aperol, una cervecita o una copa.
Además, cuando de acerque la noche, podrás degustar comida típica del Mediterráneo con el sonido de las olas de fondo. Y si te gusta la marcha, qué mejor que hacer la previa de la fiesta aquí, ya que muchos Beach Clubs ofrecen música y fiesta en directo hasta llegada la medianoche.
Noche de fiesta y diversión

Si no has acabado agotado después de todo un día en el mar, porque sí, aunque parezca que no hacemos nada, el sol cansa. Creemos que el segundo día, y todavía más si lo combinas con un Beach Club primero, es el perfecto para salir de fiesta y conocer la auténtica noche ibicenca.
Encontrarás discotecas de todo tipo: desde locales más lujosos, a pool parties, fiestas de la espuma y la mejor música techno. Aquí te traemos una guía completa para que puedas escoger la que más se adapta a tu estilo.
Día 3. Descubre los mercadillos hipies y los pueblecillos de la isla
Mañana en los pueblos más pintorescos de la isla

Si buscas conocer la isla en profundidad y la autenticidad de sus pueblos, en tus tres días en Ibiza no puedes perderte ni que sea un paseo por ellos.
Nosotros te recomendamos pasear San Joan de Labritja, un enclave tranquilo y tradicional, dónde cada domingo hay un mercadillo tradicional que atrae tanto a locales como a turistas que buscan productos ecológicos, música en directo y un ambiente bohemio.
Otro pueblo de Ibiza que no te puedes perder es Sant Carles, dónde todavía se respira la Ibiza más auténtica. Fue aquí donde los primeros hippies se enamoraron de la isla en los años 70 y es que su iglesia blanca y su alrededor lleno de cafés y restaurantes lo convierten en un lugar mágico.
omo San Juan de Labritja, con su ambiente tranquilo y tradicional, donde cada domingo se celebra un mercadillo artesanal que atrae tanto a locales como a visitantes en busca de productos ecológicos, música en directo y un ambiente bohemio muy especial. También merece la pena recorrer sus pequeñas calles y disfrutar de la calma que caracteriza al norte de la isla.
Tarde en los mercadillos hippies

Dedicar la tarde a recorrer los mercadillos hippies de Ibiza es una experiencia imprescindible para conocer el alma alternativa de la isla. Estos mercados, que nacieron en los años 60 y 70 con la llegada de la comunidad bohemia, siguen siendo hoy un punto de encuentro entre culturas, música y artesanía.
Entre los más famosos se encuentra el mercado de Las Dalias, en Sant Carles, abierto durante todo el año y lleno de puestos con ropa artesanal, joyas únicas, decoración exótica y un ambiente vibrante acompañado de conciertos y espectáculos.
Otra parada obligada es el mercadillo de Punta Arabí, en Es Canar, considerado el más grande de Ibiza, donde encontrarás cientos de artesanos y artistas mostrando sus creaciones.
Pasear por estos mercadillos es mucho más que ir de compras: es dejarse llevar por los colores, aromas y sonidos que evocan la Ibiza más libre y creativa. Aquí podrás llevarte un recuerdo único de tu viaje y vivir de cerca el espíritu hippie que todavía late en la isla.